Vergüenza inocente

Me cansé de “ser rico” y ahora me toca “ser pobre”. Entrecomillo porque ambas son inciertas hasta cierto punto, y ciertas hasta otro. La magia de la contradicción.

Hoy toca hablar de vergüenza, más que de inocencia, y de por qué una persona “brillante” “con muy buenas ideas” se convierte en un “fracasado” por iniciativa propia. Esta vez entrecomillo porque son citas textuales, algunas mías y algunas no. Seguro que puedes adivinar cuales digo yo, y seguro que los que no me siguen a menudo se equivocan, posiblemente a propósito.

En una entrada anterior te cuento cómo lo pasas mal cuando no tienes curro, hoy te cuento cómo lo pasas mal cuando tienes uno que casi todo el mundo querría y no lo quieres.

Sí, tú. Dejé ese curro hace un mes. Ese del que te hablo, el del I+D.

Era un curro de puta madre, no te líes, pero no quiero trabajar allí y posiblemente en el que me propongas tampoco. No valgo para eso. Soy una mierda de persona. Lo sé. Puedes dejar de leer aquí si te da la gana, o puedes leer más y llorar de la risa por lo tonto que soy. Quizás sólo llores. Sólo lo sabrás si sigues leyendo.

Hace mucho tiempo lo conté en la entrada a la que enlazo en la entrada enlazada aquí: me duele. Me duele mucho. A veces me duele tanto que quiero arrancarme los brazos, o esa puta rodilla que empezó a darme problemas. La espalda y con ella el cuello, la mandíbula y la cabeza. Hasta detrás de los ojos.

Es difícil vivir así.

Es difícil no poder levantarte de la cama y al mismo tiempo pasarte días sin dormir. Muy difícil. Casi tan difícil como contarlo sin hacerte la víctima o quedar como un mierda que se queja por todo.

Los que me leéis aquí sabéis lo que me gusta lo que hago, o lo podéis intuir al menos y sabéis que sólo lo que os acabo de contar no iba a ser una razón suficiente para dejar un curro que me guste. Soy un poco más duro que todo eso, al menos todavía. Así que empiezo por la razón menos importante para deciros además que ya me encuentro mejor, aunque sea un poco mejor y me esté costando, que todo lo que estoy haciendo está sirviendo para algo por ahora.

Ahora añadidle a ese dolor el trabajo en el que estaba. Un curro de puta madre para muchos, repito, en el que creo que siguen buscando gente.

Currar de 8:30 a 14:00, parar una hora obligatoriamente para comer y volver al tajo de 15:00 a 17:45. Ocho horas y cuarto para poder salir a las 17:00 el viernes porque había que entrar obligatoriamente a las 9:00 (el resto de días se podía entrar hasta las 10:00 si se compensaba por la tarde). Muchos trabajáis con horarios peores, lo sé, pero yo no puedo con eso. Os cuento por qué.

Primero porque el dolor me está arruinando la vida y la única forma de hacerle frente es hacer deporte, bastante deporte. Con estar finito (como estoy) y cuidarse no es suficiente. No es un tema de salud, es que mis musculitos se vuelven locos con el estrés y están todo el rato haciendo fuerza sin control así que me duele mucho porque tampoco estoy como Hulk y mi cuerpecillo no lo soporta. Eso significa, parar más, estirar a menudo y hacer deporte. Para, estira, haz puto deporte y controla ese estrés. No quieres que te pase esto. Créeme.

Segundo porque ese mierda de curro no era suficiente (acabo de decir que era guay ¿no?). Bromas de nuevo. No, no era suficiente. Era un curro técnico, que tenía sus cosas pero no estaba cambiando el mundo, al menos no para bien. Los retos técnicos eran escasos porque todo estaba relativamente masticado ya y siempre se hacía lo mismo. Dejé de aprender, de aprender mucho, y pasé a aprender poco a escondidas aprovechando la pequeña libertad de implementación que tenía para hacer siempre cosas que nunca había hecho porque me estaba aburriendo ya y no podía soportarlo.

Esto no era suficiente, cuando iba a casa mis ansias de aprendizaje me hacían seguir investigando en otros ámbitos (me obligaba a que no fuera laboral). Seguía aprendiendo cosas, moviéndome, recordándome todo el rato lo poco que sé. Esto lo hacía, claro, en lugar de hacer deporte. Uno, porque estaba agotado y el dolor no ayuda y, dos, porque el tiempo es limitado y todo no se puede hacer.

Tampoco era todo aprender, a veces también programaba cosas para aprender y diseñaba cosas sin las trabas que los altos cargos narcisistas, que creen que su análisis de dos minutos vale más que seis meses de implementación de cuatro ingenieros a tiempo completo, imponen. Me he currado la frase, vuélvetela a leer si hace falta.

Sin trabas, como cuando estuve en paro, aprendía rápido. Joder. ¡Hasta empecé a robar tiempo a la empresa haciéndolo allí! No es un secreto esto, empecé a procrastinar para investigar y aprender por culpa de la desmotivación.

La gente dice que la motivación tiene que salir de uno pero no es suficiente. Intenté mantenerme motivado de las siguientes maneras. Orden cronológico aunque algunas se mantienen vivas siempre o aparecen antes en menor medida.

  1. Aprender del entorno. Esto es cuando eres novato y tienes que ponerte al día. La oficina, el ritmo, etc.
  2. Aprender de proyectos. Cuando te empiezan a asignar cosas y tienes que acostumbrarte a las herramientas nuevas.
  3. Aprender de compañeros. Siempre tienen cosas para ti. Esto es cuando ya controlas tu mundo y aprendes del de los demás pidiéndoles ayuda o preguntándoles cosas que ellos saben y tú no.
  4. Aprender de retos. Esto es cuando ahora no buscas sólo hacer, si no que buscas hacer bonito lo que haces y entender cómo funcionan tus herramientas por dentro para poder explotarlas de forma elegante.
  5. Aprender de la incomodidad. Aquí es donde sales de tu zona de confort apropósito porque no vas a aprender dentro de lo de siempre y cambias detalles (como el lenguaje en el que programas) para tener una excusa para seguir aprendiendo.
  6. Aprender del intrusismo y la transferencia. Aquí tratas de ayudar a tus compañeros a realizar su labor mejor, aportándoles información sobre aquella cosa que investigaste en tu tiempo libre que puede que les venga bien. Intentas prestar atención a cuando tienen un problema o explican sus cosas para sacar información y poder preguntarles o participar en sus retos porque los tuyos te aburren y te has quedado sin ideas para hacerlos divertidos.
  7. Aprender del suicidio. Aquí ya se te acaban todas las ideas y procrastinas porque sabes cuánto tardas en hacer las cosas. Trabajas más rápido porque tienes más experiencia así que te permites decir que tardas lo mismo que antes para poder robar ese tiempo en cosas tuyas en las que sí te quedan ideas o para leerte esa librería que usas que te ha parecido interesante. Aprendes lo que sea porque eres un yonki y haces cualquier cosa con no trabajar porque te aburre demasiado y te deprime. Esto intentas hacerlo poco pero cuando estás mal simplemente te supera y te come.

Esas son las etapas.

Traté de hacer un poco de transferencia de conocimiento interna, mandé emails técnicos de cosas que había estado investigando (la entrada de las single page apps que hice es uno de esos emails reciclado) y obtuve muy poca respuesta así que me desanimé bastante.

Otras cosas que no me gustaban dentro de este apartado de la satisfacción personal son el product-driven-engineering o hacer las cosas para productizar o vender. Tío, es un departamento de I+D. Hay que innovar. Primero innova, el producto vendrá después.

Lo que acabó ocurriendo es que muchas cosas las hacíamos buscando aumentar la tasa de aceptación de los proyectos. Es decir, se buscaba justificar la existencia del departamento haciendo que la empresa viese que los proyectos que se hacían en nuestra unidad llegaban a producirse, a implantarse en producción. Casi ningún jefe está de acuerdo conmigo en que eso era un error. Puede que me equivoque, pero, independientemente de si me equivoco o no, a mí y a algún otro compañero eso nos parecía un error y una incomodidad suficiente como para dejar la empresa. Supongo que eso quiere decir algo.

Todas esas cosas me estaban creando un perfil de cómo me gustaría trabajar.

Tercero un tema laboral, que muy de puta madre pero no. Ya os dije que mi salario casi se duplicó desde el trabajo anterior, pero eso no quiere decir que estuviese bien pagado. Estaba pagado ligeramente por debajo de convenio, cosas que sólo se puede conseguir falseando tu puesto de trabajo, no quiero entrar en muchos más detalles porque es una historia que los que seguiréis este blog desde España seguro que ya conocéis porque habréis estado en una situación similar.

Sin salir de ese tema laboral, chorradas que te cambian la forma de entender la empresa: Le dices a tu jefe que necesitas otro tipo de teclado en lugar de esa puta mierda de logitech de teclas de feedback nulo o algún tipo de ayuda ergonómica y te dice que desde recursos humanos dicen que no pueden ni un euro cuando después de un tiempo se compran teclados de Mac a 50€ la pieza a cualquiera que tenga un Mac en la empresa, ya sean desarrolladores de iOS o jefes que sólo usan el ordenador para hacer putas presentaciones y responder emails mientras que tú lo pasas puto para navegar porque tienes un i3 del año de maricastaña (y no te digo compilando). For example.

Repito, son chorradas, pero chorradas que te abren los ojos. Tienes que estar agradecido de lo que tienes, pero no hay nada para ti más que lo que te pagan a fin de mes que además es menos de lo que te mereces. Es gracioso.

Luego te dicen que valores también que hay café, cocacola y galletas en la oficina. Y eso también es gracioso porque no hay fruta fresca y fisioterapia. Hay azúcar y cafeína. La gasolina del programador. La gasolina del infarto.

Otro tema es el horario que tampoco llevo muy bien. El trabajo era bastante creativo y me cuesta encajar mi creatividad dentro de lo que el horario me permite. Si estoy con el flow a las seis de la tarde me tengo que ir y si no me sale nada a las tres de la tarde me tengo que quedar tres horas a cagarla y tener que arreglarlo mañana. Eso es calentar la silla, presentismo laboral y es muy triste.

Fuera de todo lo malo a nivel laboral hay que decir que se cobraba al día (es muy cutre que haya que celebrar esto ¡Hola Irontec!) y que visto a grandes rasgos había bastante flexibilidad en horas de entrada (pero no en horas trabajadas al día), que estaba cerca de donde vivo y el ambiente laboral era muy bueno (luego vuelvo a este punto).

Cuarto punto. La ética. Este es el punto en el que más hincapié quiero hacer. Me fui porque lo que hacía no me parecía ético y porque me daba vergüenza. No puedo contar mucho porque firme unos papeles que blablablá. Cruzamos la línea roja, mi línea roja (la única que vale) y para evitar una situación desagradable en la que me piden algo y digo que no lo voy a hacer me fui. Ni siquiera iba a soportar que me lo pidieran. Ya me cuesta bastante dormir por las noches (dijo a las 2:04 de la mañana).

Es el punto más corto porque no puedo contar nada, pero no podía contribuir a eso.

No lo voy a marcar como un quinto punto pero la mierda de actitud de winner de la empresa, sus valores copiados de los de Amazon (todo un ejemplo a seguir), sus reuniones motivacionales con el superjefe niño rico sociópata que se las da de guay y sus putas cenas de empresa tipo cocktail me tocaban mucho los cojones y no las echo nada en falta. Nada de nada.

Prefiero ser pobre y eso es lo que he decidido hacer. Ahora mismo tengo 0 ingresos. Cero. Cobro cero patatero y mi dinero tampoco va a durar mucho tiempo.

Llevo un mes sin trabajar en la empresa y aunque estoy todavía en fase de negación, como si estuviese de vacaciones, me siento bien. Estoy tranquilo. Me sigue costando dormir por otras movidas pero ahora me puedo dedicar a mis cosas, cocino, descanso más, hago deporte, etc. Mi cuerpo está recuperándose.

Sí que os voy a decir que tengo ideas y cosas en marcha y os iré contando, que no me fui a ciegas, que no soy taaan tonto y que estamos en ello. Perdonadme si por el camino pongo algún link de donación pero necesito comer y toda ayuda es buena.

Os diré que todo lo que voy a hacer a partir de ahora es cambiar el mundo. Intentaré usar lo poco que sé para hacer de este mundo un lugar un poco mejor. Espero que esta aventura dure para siempre y contaminar a todos los que pueda con este germen que me ha convertido en un fracasado pero me ha llevado al lugar al que creo que tengo que estar.

Lo siento, lo siento mucho, pero no sirvo para lo que todo el mundo quería de mi. Ojalá no fuera así.

Ojalá no me diera vergüenza.


Como siempre, mi espacio para las cosas buenas.

Soy una persona emocional, no soy un robot como muchos creen, por eso escribo siempre este tipo de entradas.

He conocido a personas rematadamente imbéciles en esta etapa de mi vida, sí. Pero muy pocas y eran fácilmente eclipsadas por el resto de personas maravillosas.

Nunca os haréis una idea de lo que me duele no haber podido seguir allí con vosotros. No es un discurso de mierda de “todo lo que he aprendido”. Realmente es imposible explicar lo cómodo que llegué a sentirme y lo fáciles que hicisteis las cosas. Si fue más de un año y medio, creed lo que os digo, fue en su mayoría por vosotros. Sin vosotros no hubiese durado ni la mitad.

Me duele mucho pensar que mi egoísmo me ha hecho alejarme de teneros tan cerca.

Es lo único que echo de menos de trabajar ahí. Lo que estoy haciendo no es tan bonito si no tengo a nadie a con quien compartirlo. Me gustaría que estuvieseis aquí conmigo. Ojalá lo estemos de nuevo algún día. De verdad lo espero.

Menos mal que me quedas tú, reina. Escuchas mis mierdas y me animas en todo lo que se me pasa por la cabeza. Siempre incansable. El amor de mi vida. Ojalá el mundo fuera más como tú y menos como lo que es.

Me ha dolido esta entrada. Me ha dolido mucho. Os quiero a todos. Espero no defraudar en esto, o en lo otro. Pero sólo tenía vergüenza encima y no podía seguir viviendo así.

Ojalá esto despierte a otros.

Inocencia

Hace ya dos años hablé en un post sobre muchas cosas que me entristecían o afectaban en ese momento, cosas que debían ser cambiadas y la forma en la que intenté cambiarlas.

Todo lo enfoqué desde la idea de que la vida es un ir y venir de bromas y no sé si ahora mismo quiero enfocarlo igual porque, como aquel día, no tengo muchas ganas de reír mientras escribo estas líneas, a bolígrafo porque me siguen doliendo las manos.

En mi cabeza sólo hay una idea general de lo que quiero hablar pero seguro que la excitación del momento me lleva suficientemente lejos. Como hizo hace dos años. Como siempre hace.

Enlazando con lo que dejé a medias, tenía un trabajo, sí, que obtuve antes de terminar la carrera. Me despidieron de él. Sí. “La empresa de sofware libre más importante de Euskadi” (haha) me despidió. Esto puede suponer un shock importante para los lectores habituales de este sitio y seguramente para cualquier persona que me conozca, pero así fue. Sufrí una broma grandiosa y hoy, dos años más tarde era momento de contarla bien.

En realidad la broma no fue el despido sino todo el tiempo que pasé allí, cobrando menos de 800€ con un convenio destartalado y unas condiciones laborales cada vez más repugnantes. Feliz, porque aprendía cosas. Feliz, porque tuve unos compañeros excepcionales a los que echo mucho de menos a veces.

Ésta es la genial broma que tenemos hoy sobre la mesa, la que me permitirá arrastrar todo lo demás.

El despido de Irontec se debió a varias cosas, algunas de ellas fueron culpa de mis más elaboradas y sutiles bromas. Fueron todos esos momentos que le hicieron a mi jefe saber que yo no iba a conformarme con cualquier cosa, que a mí necesitaba alimentarme con retos, que yo no quería apalancarme sin más en un puesto de trabajo que no me aportase absolutamente nada. Me despidieron por la misma razón por la que me contrataron. Me despidieron porque Gorka es muy listo y sabía que me iría pronto.

“Me lo agradecerás cuando estés desarrollando microprocesadores o lo que sea que acabes haciendo” me dijo. Y se lo agradezco, pero fueron tiempos difíciles y me dolió mucho porque casi me había convencido a mí mismo de que ese lugar estaba bien y que no quería marcharme. Esa broma fue muy pesada, siempre es pesado que te despidan pero más cuando te dicen que no tienen ninguna queja de tu trabajo, que te largan para que no te largues tú, que no tienen sitio para ti.

Me echaron de aquella empresa, empresa supuestamente hacker, por ser como fui en mi PFC, el detonante de este blog.

Eso no fue suficiente para acabar con mi carácter bromista. Ese carácter que hoy más que nunca está presente en mi vida y más aprecio. El que me lleva a los lugares donde quiero estar.

Estuve cuatro meses en paro, desesperado en cierta manera, pero seguí haciendo cosas en mi tiempo libre, cosas técnicas, aprendiendo, mejorando porque, para mí esto no es sólo lo que hago para ganarme la vida. Esto lo hago porque me encanta.

Durante el tiempo en paro las bromas aumentan. Todo el mundo me anima a intentar trabajar en lugares que no son suficiente, que no sacian el hambre y les digo que no. ¡Qué risas recordando sus caras! Recuerdo cuando le dije a mi padre que no echaba currículum en ofertas que quisieran a más de una persona porque significaba que quería a gente estándar para cubrir un puesto y que yo no quería eso para mí. Ahora tiene mucha gracia, la verdad, aunque cuando eso no la tuvo. Es una broma a largo plazo.

Otra broma que no he sabido valorar lo suficiente hasta pasado un tiempo de aquello es el puñetazo de realidad que me di a mí mismo. Durante esos meses en paro me dedicaba a otras cosas por las mañanas mientras que, por las tardes, programaba, investigaba y buscaba trabajo. Con el tiempo, echando la vista atrás, me di cuenta que aprendía mucho más en mi casa que en mi trabajo de prácticas al que, supuestamente, iba para aprender.

No sólo me engañaron ellos, me había engañado todo el mundo y yo, tonto de mí, no había caído en la cuenta.

Durante ese tiempo además, este blog, que estuvo a punto de desaparecer hace dos años cuando escribí la entrada a la que hice referencia al principio, tuvo sus mejores momentos, cuando dedicaba días a investigar y preparar buenos contenidos en la línea que me interesa.

Cuando aquello mi situación personal empezó a irse a la mierda (si no lo estaba ya) pero decidí que a pesar de todo me mantendría bromista y feliz. Mi novia me dejó para que pudiese irme lejos, a un sitio en el que querían contratarme y fui. Hecho mierda, pero fui. Todo el mundo me deseaba de nuevo un precioso viaje a varios cientos de kilómetros de mi casa (recordáis alemania ¿no?). Sentí que todo el mundo quería que me largase, como si nunca hubiesen querido que estuviera aquí. Qué bromistas ellos también ¿verdad?

Una vez allí me di cuenta que el río se estaba saliendo de su cauce y que no estaba haciendo las cosas como tenía que hacer, así que dos días más tarde volví, a donde nadie me quería, a hacerlo a mi manera. Antes de ir compré dos cuadernos, éste en el que os escribo y otro en el que empecé a escribir un libro. Eso me hizo centrarme durante todo ese tiempo y me ayudó en los tiempos en los que ver tantas ofertas de trabajo basura me machacaba por dentro.

Poco después, me contrataron en un sitio. Lo que aprendí en este tiempo y la actitud que desarrollé me ayudó a conseguir un buen trabajo, que aún conservo tras algo más de un año. Ahora soy ingeniero de investigación y desarrollo en Fon Labs, el departamento de I+D de Fon, la empresa del Wifi que quizás conozcáis. Por fin estaba en un sitio que me aportaría cosas. A menos de 30Km de mi casa además. Y todo el mundo diciéndome que lo encontraría fuera ¡JA JA JA! ¡Imagina que me llego a quedar allí!

Joder, por fin estaba a gusto otra vez, a pesar de todo lo que quedó roto. Unas condiciones laborales infinitamente mejores (tranquilos que no soy rico todavía) y un trabajo técnico era lo que necesitaba.

Si hubiese perdido las ganas de hacer lo que me gusta, si hubiese cambiado, quizás ahora estaría en otra parte. Quizás, ahora, no estarías leyendo esto.

Como dije, la vida es una puta inocentada que cambia y gira en cada momento y lo que creías que estaba bien rápido se va a la mierda.

Mantente firme y sigue siendo tú, disfrutando de lo que haces y no renunciando a ello. Si no, puede que te quedes allá, que sigas toda la vida con esos 800€ o menos, o, lo que es peor, que creas que eso es todo a lo que puedes aspirar.

Continuará pronto.

 


Quiero dejar un pequeño espacio final, como hice la otra vez, para todas las personas que nunca perdieron un atisbo de fe en mí. Esos “Ekaitz, si alguien puede eres tú” peusto que ellos son la razón por la que la rueda sigue girando y no he colapsado todavía. Todos necesitamos un motor. Todos necesitamos que nos confirmen que vamos por el buen camino.

Además, también quiero agradecer a quien nunca quiso que me fuera, y que ahora está durmiendo a mi lado en el sofá, todo lo que me da sin pedirme absolutamente nada. Si no fuese porque estabas tú aquí quizás no me hubiese importado no volver nunca.