Mis mierdas sobre el respeto y el insomnio

He vuelto.

Está siendo un verano jodido respecto a muchas cosas y esta entrada no hablará de software o hardware pero sí de las mierdas de uno. Aunque muchas veces suelo tener un hilo conductor que me guía a la hora de escribir una entrada, a pesar de que el resto lo improvise, en ciertas ocasiones especiales todo parte de un cúmulo de sensaciones recogidas de lo vivido recientemente. Ésta es una de esas ocasiones.

Primero tengo que contextualizar un poco hablándoos de mi vida porque no sé cómo resumir esto de otra manera. Sabéis todos que he trabajado en investigación y desarrollo, entre otras cosas porque soy una especie de hombre del renacimiento por culpa de mi insaciable apetito de crear y por mi forma rara de pensar. Esta mañana he leído una frase que decía:

Investigación es ver lo mismo que los demás pero pensar algo diferente.

Supongo que eso es lo que me ha hecho caer en el I+D. No sé.

De todos modos, aunque parezca que os estoy hablando de algo bueno, la verdad es que no. No tengo nada claro que lo sea.

Muchas veces acabo cayendo en lugares un poco extraños debido a mi forma de pensar, que puede ser novedosa a veces y estrambótica otras. No suelo comprender con sencillez lo que para todo el mundo es algo que “se hace” y “es normal” y necesito analizarlo profundamente para tener realmente claro si es algo que es lógico bajo mi criterio. Esto se aplica a todas las cosas. No suelo creerme nada directamente. Todo pasa por un proceso de análisis previo, aunque muchas veces el resultado de éste no sea el más común.

Detalles que a la gente pueda sorprender son que a mis 26 años, no tenga tarifa de datos en el teléfono móvil porque es un dispositivo que casi no utilizo y que no beba casi alcohol y no me haya emborrachado nunca. Fuera de estos anecdóticos datos, no me gustan las aglomeraciones de gente, los ruidos fuertes, las luces, la gente que no escucha, los que no te dejan terminar de hablar, los que exigen tu atención, que le prestes atención al móvil mientras hablamos, etc.

Todas estas cosas, lejos de ser algo que nadie me ha enseñado, han salido de mí mismo, igual que muchas otras, que son las que quiero mencionar para dejar claros un par de conceptos.

Dejé mi trabajo porque tras más de dos años pensando, llegué a la conclusión de que así no se pueden hacer las cosas, del mismo modo que creé ElenQ Technology para hacerlas como creo que deben hacerse. Esto no sale de que alguien me dijo que la ética era así o asau. No. Sale de un montón de personas de las que he aprendido y he sacado mis propias conclusiones sobre lo que es justo o no.

Esto mismo es perfectamente extrapolable a muchos otros campos como el feminismo, muy de moda en Twitter últimamente, donde me he encontrado con verdaderos imbéciles de rebaño atacándome porque pensaban que el análisis que estaba haciendo iba en contra de lo que ellos tenían que defender sin pensar realmente el contexto que yo pudiera tener o cuál pudiera ser mi opinión en el tema.

Si bien es cierto que no soy uno de “los suyos” porque como habréis entendido desde lo de arriba, nunca he sido uno de los de nadie, ya que pertenecer a un grupo de forma clara implica muchas cosas con las que mi forma de ser no encaja, como tener un pensamiento propio demasiado analítico o crítico, no se puede decir que esté en contra, puesto que mis valores son igualitarios y están basados en el respeto por los demás, lo que incluye, por supuesto, a las mujeres. Estos son los mismos principios del feminismo.

Yo no soy un feminista porque hay que posicionarse y lo que he visto en mi contexto es lo que dicta cómo debo ser, soy un feminista porque creo que es lo justo. Estoy a favor del respeto y la igualdad y el feminismo viene en el pack, porque el feminismo es el pack.

Esto me trae al hilo del memo de Google, y cuando hablo de memo me refiero a la persona. Por muchos doctorados que se tengan, exponer ese tipo de ideas en un entorno de colaboración es razón suficiente para que despidan a uno y no saber eso es de (como dice mi madre) género idiota. Y, entrando en lo que dijo, que he tenido ocasión de ojear, creo que es evidente que los hombres y las mujeres tienen diferencias biológicas, pero me parece una puta mamarrachada decir que son peores programadoras a nivel evolutivo. A parte de eso, dedicarle a este señor toda la atención que ha recibido, creo, es excesivo. No a nivel de reivindicación, porque la existencia de este tipo de individuos claramente deja en manifiesto el problema real que hay con el machismo en la tecnología, pero sí a nivel de llegar a lo que para muchos ojos puede parecer un linchamiento. Para mí, el lo del linchamiento tiene dos puntos muy claves:

  1. Que parezca un linchamiento o una respuesta excesiva puede haber posicionado a ciertos sectores a favor del personaje.Las meadas fuera de tiesto de algunos y el constante aparecer de este incidente en todos lados ha podido dar razones a esa gente que dudaba para ponerse a su favor.

    Lo mismo ocurre con el terrorismo islamista (aunque no me guste relacionarlo con el Islam). El desprecio con el que se ha tratado a esta religión en ciertos medios y los insistentes ataques que han sufrido han servido como caldo de cultivo para radicalizar a otros y perpetuar el terrorismo, ahora con más razón porque se sienten vejados y humillados.

  2. Ese señor, por mucho que nos pese, es, ante todo, una persona. Imbécil, sí, pero una persona. Sus ideas no se merecen ningún respeto pero él sí y esto no lo comprendemos tan fácilmente. Que sea un ignorante que se ha equivocado ojo, no en unas declaraciones ni en la forma de hacerlas, si no en un análisis de la sociedad, no es una excusa para desahogarse con él.Haciéndolo, no somos muy diferentes a él.

    El otro día leí una comparativa que básicamente está a favor de golpear a nazis y yo, sinceramente, no lo estoy. No estoy a favor de golpear a nadie a no ser que mi integridad física corra peligro real. No por sistema ni porque sus ideas y las mías estén confrontadas.

    Una posible forma de arreglar eso es educar mejor a la gente y minimizar estos grupos cortando sus vías de financiación y mostrando una repulsa colectiva y, por supuesto, tomando medidas legales contra todo el que ataque a alguien o haga actos ilegales.

    Como comparativa de esto, puedo mencionar las pseudociencias. Según el criterio de muchos, como esa gente está equivocada o lo que dice es una estupidez, yo, con mi Ingeniería por delante, podría simplemente golpearles collejas o llamarles magufos y humillarles públicamente. Y no, eso no me vale y creo que a nadie debería.

A este personaje quizás tendrían que haberlo despedido directamente y haberle hecho salir por la puerta de atrás y haber esperado a que él montase el numerito de hacerse la víctima para que se hubiese puesto en evidencia él solo mientras que la empresa preparaba un comunicado claro en el que se mostraba su código de conducta y su posición respecto a la discriminación con un apoyo claro y sincero a las mujeres o colectivos atacados por este individuo. Pero no lo sé. No soy un experto en estas cosas. Sólo es algo que he pensado durante un tiempo posiblemente insuficiente para resolver un problema de estas características. Este escrito sólo es un brainstorm de ejemplo.

Ahora voy a retorcer un poco el tema para hablar del sesgo, que era lo que quería escribir pero que los recientes acontecimientos me han forzado a desviar. Dentro de todo lo que he dicho es evidente que encontraréis incongruencias pero soy consciente de que las tengo. Por ejemplo, digo que no habría que atacar a este personaje y al mismo tiempo le llamo imbécil y memo. Sí. Tú mismo sabrás si es coherente o no. O si lo que he dicho es una estupidez. Todo depende de cómo te leas esto.

El sesgo es algo muy cabrón, porque te puede hacer entender una cosa de una manera completamente equivocada. Desde mi punto de vista analítico, en el que nunca me he sentido identificado con un grupo ni colectivo, estoy en una posición bastante cómoda respecto a esto, quiero pensar. Soy un tío de sangre caliente pero intento vivir con amor en mi corazón desde hace un tiempo, dando siempre la oportunidad de releer a las personas que se ponen agresivas de golpe. Siempre me decepciono cuando lo hago. No suelen pensar distinto la segunda vez, ni siquiera intentan ponerse en el lugar desde el que yo enfoco las discusiones que, normalmente, como ya sabréis por el blog, no es la línea más habitual y requiere algo de pensamiento.

Ya como guía para los que deciden releerse este texto completamente o tienen intención de seguir mi blog o hablar conmigo, normalmente hay dos niveles en mis conversaciones:

  1. El nivel literal: en el que siempre podrás deducir que soy idiota.
  2. El nivel figurado: que requiere mucho más trabajo descifrar y posiblemente te lleve a una conclusión similar pero por un camino mucho más tortuoso en el que puede, y sólo puede, que te encuentres alguna joya entre tanta caca de vaca.

Es curioso que estos dos puntos no sólo sean parte de mi nivel de conversación, si no del de muchas personas con las que habláis a diario y con las que a mí, dentro de mi introspectivo y vergonzoso carácter, me enamora conversar.

Esto es lo que me lleva al sesgo de la idiotez. Pensar que todo lo que la gente dice es literal o que la posición que está tomando en una conversación es su opinión personal es una lamentable representación de lo vacío que está uno a nivel de entendimiento. Tristemente, muchos medios de comunicación o críticos profesionales de las redes sociales con miles de seguidores leen con esta máxima y eligen en que bando estás, arrastrando consigo a miles de espectadores ovinos cuya opinión es un calco directo de lo que leyeron o escucharon. El complejo arte de la descontextualización, la generalización y la absurdificación.

Lo más cojonudo de todo esto, es que quien más cae en estas cosas es quien cuyo ego le eclipsa todo tipo de capacidad para pensar que otra persona, quizás, en ese tema, sepa un poco más que él o, aunque sea por casualidad, haya llegado a un razonamiento más acertado. ¿Cómo era aquello de la flauta y el burro?

Ahora, volviendo a lo que ocurre en las redes sociales, pasaré a un mundo distinto en un planeta diferente. Desde un tiempo a esta parte podéis encontrarme en las redes libres como @ekaitz_zarraga@mastodon.social. En ese maravilloso mundo he podido hablar sobre el Anarquismo, la responsabilidad, la ética, muchos temas de programación y análisis y resolución de problemas complejos siempre desde el respeto y la educación. Considerando que los demás eran tan válidos como yo para hablar del tema. He conocido a un montón de personas transgénero y homosexuales, colectivos con los que no me había topado mucho en mi vida y su cercanía y cultura me han impresionado sobremanera. Su lucha, que es realmente difícil, está ganada desde la base en la que se quieren unos a otros y respetan, por defecto, a cualquiera. Supongo que serán justo los que me he encontrado en ese lugar, pero me han hecho recuperar la fe en el ser humano y en la forma en la que resolvemos ciertos conflictos. Con el amor y el respeto mutuo por delante.

Eso es un bias-killer, un mata-sesgos, para mí. Pero no lo es para cualquiera. No sé. Sólo puedo ver a esa comunidad como una fuente de inspiración.

Esto me recuerda a cuando estaba en la universidad. Un compañero mío era un absoluto genio y hablando de ello con otro me dijo: “Es un lujazo tener a alguien así con quien aprender”. Esto me chocó mucho después de haber sufrido humillaciones por ser el mejor de mi clase en los estudios (antes de llegar a la uni claro), pero me hizo recapacitar. No todos los sitios son como donde yo me crié y me alegro de que haya gente así. Su sesgo fue el que decidió tomarse a un alumno brillante como un apoyo igual que el sesgo de mis compañeros de clase fue el que decidió tomarme como una amenaza o alguien a quien atacar.

Curioso todo esto.

Complejo.

No sé como cerrar, si os digo la verdad porque todo es un cúmulo de opiniones y pensamientos inconexos aunque sí que creo que llevan el mismo lugar:

Pienso, todo el rato, y esto a menudo me hace desaparecer y me mantiene despierto por las noches. Nada de lo que yo diga está dicho sin pensar, puede que esté equivocado, pero no está dicho sin pensar y así debéis tomároslo. Tanto lo mío como lo de otro.

Y ya vale de tanto mamoneo agresivo de frases con dobleces para insultar o gilipolleces en Twitter reduciendo a lo absurdo lo irreductible. No sois tan listos, no sabéis tanto. Empezad por ahí, respirad, y os llevaréis mejor con todo el mundo y no sólo con los que piensan como vosotros.

No seáis de nadie. Sed de vosotros mismos, y apreciad lo bueno de todos.

Un abrazo, con todo el amor del que dispongo, como siempre. Respetaos más, que nunca es suficiente.


Para ti que crees que esto no debería ir en este blog, puesto que es no es algo técnico, estás de enhorabuena. Te doy la razón.

Así que pronto serás premiado con un texto muy sesudo en la línea de los que me gustan a mí, diseccionando una aplicación muy compleja y sacando todos esos puntos divertidos a la luz.

No lo puedo publicar aún, porque participé en un concurso de divulgación con él, pero cuando se resuelva, a principios de septiembre, intentaré publicarlo para que todos podáis leerlo.

Siento hacerte esperar, por mí ya estaría publicado.

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